Un finde, que se planeó de la mejor forma posible, con unas cervezas de por medio, a finales del año 2010.
Unos bajar desde Madrid, y otra subir desde Alicante, para practicar esquí de travesía en Sierra Nevada. Así que después de mucho mirar el tiempo, el jueves a última hora, y con unas llamadas telefónicas de por medio para concretar, quedamos el viernes.
Por fin, después de casi dos meses me vuelvo a plantar los esquís, a ver que tal se me da, jejejejejejeje...
Llegamos a Sierra Nevada, Inma y el que aquí escribe, Raquel nos lleva algo de ventaja, pero ha descubierto un bar, que será nuestro punto de encuentro del día, y la tabla de salvación del siguiente, jjejejejejejejejeje...
Una vez reunidos, besos, abrazos y alguna cerveza con su correspondiente tapa, subimos a los albergues, y montamos la cama de la furgo, que será donde descansemos las dos noches que estemos por estos lares.
La idea, la concretamos a la mañana siguiente, desayunando en el albergue juvenil, después de ver que a las ocho de la mañana hacía -8 graditos, y no es otra que practicar con los esquís, foquear, la vuelta maría, y como objetivo, subir al Veleta, en total serían unos 1.000 metros aproximadamente de desnivel positivo.
Empezamos con nuestra tarea, y a la primera que saco la cámara, se queda el objetivo enganchado y no me deja hacer ninguna foto, sniffff, sniffff, y nada más empezar, no puede ser, pues nada, que le vamos a hacer, nos centraremos en disfrutar del paisaje, la compañía y la actividad.
Y en ello nos encontramos, subiendo a ratos por los laterales de las pistas, y a ratos por el exterior, y a ratos entre estas, hasta que de repente caigo, pero si llevo el móvil, pues eahhh, será quien me proporcione soporte digital a este finde, así que me giro, y me encuentro a las chicas, que van tras mis pasos, y no puedo dejar pasarlo.
Seguimos subiendo, y hay gente que se gira a vernos subir, incluso se paran, ellos han subido tranquilamente en los remonte, mientras nosotros usamos nuestras piernas para tales menesteres.
No es igual, ni comparable, simplemente diferente, la forma de disfrutar de los esquís, y la verdad, que hoy por hoy, prefiero como lo hemos realizado nosotros, aunque no dispongamos luego de tantos metros de bajaba a lo largo del día como pueden tener los pisteros, pero se que yo los saboreo todos, los de subida y los de bajada.
De vez en cuando paramos, para reagruparnos, ver que tal vamos subiendo, y para disfrutar del paisaje, que es la mejor excusa de la que se puede disponer en la naturaleza, para descansar un poco y coger aire, jejejejejejejejejejeje...
Vemos los remontes, pero no les tenemos envidia, porque sabemos, que al final, la técnica que estamos practicando nos terminará llevando en un futuro a paisajes, y cumbres, que la mayoría de los que nos cruzamos no pueden ni imaginar.
Subimos, y continuamos subiendo, hasta llegar a los últimos remontes, pasados estos conseguimos ver la caseta que hay un poco más abajo de la cumbre de nuestro destino de este día, pero hay muchas placas de hielo, y tendríamos que dejar los esquís abajo, las nubes empiezan a ser oscuras...
Y hace frío, bastante, hasta para mi, que me da la sensación de haber perdido movilidad en el labio inferior, así que decidimos, que nos vamos para abajo; procedemos a comenzar el ritual de cumbre, quitar las pieles, cambiar las posiciones de las fijaciones a descenso, así como las de las botas. Nos ponemos el pantalón y la chaqueta de invierno, ya que algunos hemos subido solo con las mallas de forro polar y cambiamos el sentido de marcha de los esquís, hacia abajo; se nos han enfríado las manos, tanto, que a Raquel, le duelen hasta conseguir cierto malestar en su cuerpo, pero más cuando empiezan a entrar en calor, y surgen de la nada pinchazos que le recuerdan que están volviendo a tener sensaciones de nuevo.
Ya han cerrado las pistas, decidimos bajar por estas, y ahora es cuando empieza mi via crucis particular, ya que prácticamente solo se realizar la cuña, y de esto hace ya un año la última vez que estuve en pista. Pero no hay otra alternativa, así que vamos enlazando una pista tras otra, las chicas, con estilo y clase, yo probando la nieve en distintos puntos del recorrido, jejejejejejeje, pero llegamos abajo, y las damas, se encienden sus respectivos cigarros, mientras observo que todo mi ser sigue en si sitio ;-P
Buena jornada, pero todavía falta lo mejor, las mozas, se cuelan en el albergue a ducharse, mientras otros disfrutamos del atardecer, que nos despide de forma bastante más agradable que cuando comenzamos a bajar, sin nubes tan oscuras, y con un agradable sol que nos dice adiós cambiando constantemente.
Una vez reunidos todos, decidimos bajar a la estación a tomarnos nuestra merecida recompensa en forma de cervezas, y tapas en un principio y vinos y más tapas después, en el bar "El Rincón", regentado por gente majísima, que tienen como banda sonora, a Tina Turner, Janis Joplin, y demás contemporáneos, para terminar disfrutando del patxarán que nos espera en la furgo. Cada uno a su saco, y a descansar, mañana será otro día, que nos deparará una inmensa sorpresa blanca...
Encima de la Franky nos encontramos con más de tres centímetros de nieve, de modo que dejamos la decisión de que vamos a hacer desayunando. Como sigue nevando y las nubes están bajas, y alguna persona, quiere morirse de la resaca del día anterior, consensuamos que el domingo es día de descanso, de modo que desmontamos la cama, recogemos y marchamos hacia lugares distintos, nos cruzamos con muchos vehículos que suben, mientras nosotros vamos dejando una estela blanca a nuestro paso mientras nos abandona poco a poco el manto blanco que cubre a nuestros vehículos.
Un café, algo de charleta, opiniones diversas sobre los textos de los sobres del azúcar.
y nos despedimos hasta otra de "la alicantina", a nosotros nos seguirá acompañando durante bastantes kilómetros camino de Madrid una multitud inmensa de cristales que caen del cielo..
Llegados a casa, enseguida voy a investigar que le puede haber pasado a la cámara, ya que me pedía reiniciarla, pero no tenía opción de llegar al menú, y al volver a encender y apagar la cámara repetidamente se le empieza a mover el objetivo y volvió a funcionar, en fin, que no hay mal que por bien no venga, ya que estoy muy contento con las fotos que he podido realizar con el teléfono, jejejejejejejeje...
Y todo esto dio de si un finde, del que vine con un dedo meñique dolorido y una muñeca más sensible de lo normal, fruto de una de las caídas que sufrí a lo largo del sábado y que me recuerdan que tengo que practicar más en pista, jejejejejejejejejejejejejejeje....










Muy buenas las fotos como siempre; está claro que no es la cámara, sino el ojo. Me gusta de la primera que está toda blanca; parece que las nubes son nieve también. Y la de la furgo está graciosísima; parece un huevito.
ResponderEliminarCalla loca, que me sacas los colores, ;-P
ResponderEliminarLa niña, le costó arrancar pero se comportó, nos aguanto a tres en sus entrañas, jejejejejejeje...